Es que eso es parte de la Ley de Jesús. Si tú debes hacer a los hombres lo que deseas que ellos hagan contigo, una de las cosas que tú deseas que ellos hagan contigo es que no te hagan algo desagradable para ti.
Entonces, no debes hacerles a ellos algo que les desagrade, como a ti no te gusta que te hagan algo que te desagrade.
No hay que ser retorcidos. Es bien fácil de entender.





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