Un pequeño relato (no es mio).
“Un agnóstico es una persona que cree que la existencia de Dios no puede probarse basándose en evidencias al uso,
pero que no niega la posibilidad de que Dios exista.
El agnóstico no va tan lejos como el ateo, que considera que el asunto de la existencia de Dios está zanjado.
Si ambos vieran un día un arbusto en llamas que hablara y dijera: «Soy el que soy»,
el agnóstico empezaría a buscar a ver dónde está la
grabadora escondida, mientras que el ateo se encogería de hombros y se pondría a asar castañas”.
La Verdad nos hará libres.