Primero, adorar al Dios verdadero,
Jehová, y solo a él. (Mateo 4:10; Juan 17:3.)
Debido a su papel en el propósito de Dios,
Jesús también nos enseñó que debemos ejercer fe en él
como Hijo de Dios y demostrar esa fe
evitando las obras inicuas y andando en la luz. (Juan 3:16-21.)
Nos aconsejó buscar primero el Reino de Dios y Su justicia,
de modo que estos desplacen a un lugar secundario
a la preocupación por las necesidades físicas. (Mateo 6:31-33.)
Nos mandó amarnos unos a otros como él nos amó.
(Juan 13:34; 1 Pedro 1:22.)
Y nos comisionó a dar testimonio
sobre el propósito de Dios, como él hizo.
(Mateo 24:14; 28:19, 20; Revelación 3:14.)
El amor genuino a Jesús
motiva a unos 12 millones de testigos de Jehová
a observar sus mandamientos aunque nunca lo hayan visto.
El que no lo hayan visto personalmente
no debilita en modo alguno su determinación de obedecerle.
Recuerdan lo que su Señor dijo al apóstol Tomás:
“¿Porque me has visto has creído?
Felices son los que no ven y sin embargo creen”. (Juan 20:29.)





Responder Citando