Si alguno no provee
para los que son miembros de su casa,
ha repudiado la fe (1 Tim. 5:8).

Pescar no era el pasatiempo de Pedro; era su forma de ganarse la vida.
Los cabezas de familia saben que la Biblia les manda
cubrir las necesidades materiales de los suyos.

Para lograrlo, tienen que trabajar mucho.
Pero, además, el empleo suele ser un motivo de ansiedad
en estos últimos días.

Como la competencia para conservar
uno de los pocos empleos disponibles es muy intensa,
mucha gente se siente obligada a trabajar más horas,
a veces por menos dinero. Además, se presiona constantemente
a los empleados para que aumenten la producción.

Eso tiene graves consecuencias físicas, mentales y emocionales.
Quienes no están dispuestos a hacer esos sacrificios
por su empresa se arriesgan a perder el trabajo.

La lealtad principal del cristiano es hacia Jehová,
no hacia su patrono (Luc. 10:27).

El trabajo es tan solo un medio para conseguir un fin:
cubrir nuestras necesidades básicas y apoyar la predicación.
Pero, si no tenemos cuidado,
podría estorbar el servicio que le damos a Dios. w17.05 23 párrs. 5-7

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