La ciencia de una materia determinada es el conocimiento de esa materia. Y en cuanto al origen de la vida, según tú, "La ciencia dice que no se sabe". Pues vaya ciencia la que dice que no se sabe, una ciencia que no puede explicar el origen de la vida.
Como te digo, prefiero la ciencia del Evangelio, una ciencia que nos entrega el saber para vivir con misericordia y para el bien de todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
Además, el Evangelio sí explica el origen de la vida.
Te digo igual que a Donga. La ciencia es el saber o conocimiento de las cosas. Y no hay mayor ni mejor ciencia que el Evangelio.
Y ahora explicaremos a Donga el origen de la vida, cosa que no puede explicar su muy querida ciencia:
Juan 1:1
Al principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios.
1:2 El estaba al principio en Dios.
1:3 Todas las cosas fueron hechas por EL, y sin El no se hizo nada de cuanto ha sido hecho.
1:4 En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Juan 1:14
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan 1:18
A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
(NOTA: El texto griego interlineal dice: "A Dios nadie ha visto nunca; unigénito Dios, el que está en el seno del Padre, Él dio a conocer")
Así que Jesús, Dios hecho hombre, es el Dios Creador de todas las cosas. Por eso Jesús dijo:
Juan 14:6
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
14:7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
14:8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
14:9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
14:10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí
Y Jesús, Dios que se hizo hombre, nos enseñó el Evangelio. Y el Evangelio enseña la única ley y los únicos mandamientos dados por Dios desde siempre y para siempre.





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