Espero que os saque una sonrisa.

Un viejo vaquero entra en un bar y pide un trago. Está ahí, sentado, bebiéndose su bourbon cuando una señorita se sienta junto a él. La chica se vuelve hacia el vaquero y le pregunta:
—¿Es usted un vaquero de verdad?
—Bueno —responde el vaquero—. Me he pasado la vida en un rancho, guiando manadas de caballos, reparando vallas y marcando vacas al fuego, así que supongo que sí.
—Yo soy lesbiana —dice la chica—. Me paso el día pensando en
mujeres. En cuanto me levanto por la mañana, pienso en mujeres. Cuando me ducho, o veo la televisión, todo me lleva a pensar en mujeres.
Al cabo de un rato, una pareja que está sentada junto al vaquero le pregunta:
—¿Es usted un vaquero de verdad? Y él contesta:
—Eso había pensado siempre, pero acabo de descubrir que soy lesbiana.

Otro

Moisés baja del monte Sinaí, blandiendo las tablas de la ley, y anuncia a las multitudes congregadas:
—Os traigo una buena noticia y una mala. La buena es que he
conseguido que lo dejara sólo en diez mandamientos. La mala es que «adulterio» sigue constando entre ellos.