Jesús citó como verdaderas algunas escrituras, pero otras las anuló con sus enseñanzas, como el ojo por ojo, dando así a entender que no eran verdadera ley de Dios, porque Él había advertido que no vino a abolir la ley de Dios.
Cuando Jesús decía TU PALABRA ES LA VERDAD, se refería a la verdadera Palabra de Dios, que es la que Jesús enseñó cuando predicó el Evangelio, no los mandatos del Antiguo Testamento contrarios al Evangelio.
Jesús no mandó obedecer los mandatos del Antiguo Testamento que ordenaban a los hombres esclavitud, sacrificios, ojo por ojo y diente por diente y hacer daño y matar a las personas. Esos mandatos faltaban a la misericordia y no eran de Dios sino de hombres, por eso Jesucristo los anuló.
Jesús mando obedecer la ley que Él mismo nos enseña en el Evangelio y sus misericordiosos mandamientos. Y lo mandó a todos los pueblos:
Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Mateo 28:19-20
Jesús no dijo que la Biblia es la verdad, sino que la Palabra de Dios es la Verdad. Y la Palabra de Dios es la que Jesús nos enseña en el Evangelio, no todo lo que está escrito en el Antiguo Testamento.
Los mandatos del Antiguo Testamento que ordenaban a los hombres sacrificios, esclavitud, hacer daño y matar a las personas y masacrar a pueblos enteros, no son la Palabra de Dios, pues Jesús los anuló con sus enseñanzas del Evangelio, y Jesús no había venido a abolir la ley de Dios, lo que anuló Jesús eran mandatos de hombres





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