Estimado Kimo:

Yo no estoy hablando de los perezosos; estoy hablando de los que trabajan. Y como dijo Jesús, “el obrero es digno de su salario”. Efectivamente, ese es mi argumento: todo creyente tiene su salario: letra a años vista; retribución en especie etc.; pero siempre hay una recompensa; una retribución. Aunque sea al final.

Me has caído bien y te voy a decir en secreto una opinión mía (todos los seguidores de las religiones que ofrecen algo en el más allá, trabajáis gratuitamente), pero esto es un secreto entre tú y yo; no lo comentes.

Jesucristo dijo que “el obrero es digno de su salario”,
lo que indica que a los que trabajaban
con relación a los asuntos espirituales
no les faltarían las cosas necesarias de la vida. (Lu 10:7.)
Sin embargo,
como el apóstol Pablo mostró a los tesalonicenses,
la persona perezosa que se niega a trabajar
no merece comer a expensas de otros,
sino que debería aprender a trabajar
con sus manos para atender sus necesidades. (1Te 4:11; 2Te 3:10, 12.)
PD: Toda persona que haya leído lo que en este mensaje está entre paréntesis, haga el favor de olvidarlo. Es una confidencia entre Kimo y yo. Gracias.