Si todo el avance de la humanidad hubiese dependido de la religión, es posible que no estuviéramos muy lejos del monito.
Habríamos avanzado lo que la evolución nos hubiera cambiado por naturaleza.
El peor enemigo que han tenido los científicos ha sido la religión.
Incluso algunos murieron a sus manos.
Muertos a manos de la Inquisición:
Giordano Bruno (hoguera)
Giulio Cesare Vanini (hoguera)
Pietro d'Abano (muerto en prisión)
Miguel Servet (hoguera)
García de Orta (hoguera). Año siguiente también hermana (hoguera).
Muchos no murieron porque se retractaron. Pero sus ropas olían a chamusquina.
Por lo que conocemos hoy día, todo tiene su causa. Pero eso no significa que tenga que ser así. Es así, basado en nuestro actual conocimiento.
El creyente es un jugador de ventaja. Pide que se aplique la razón causa efecto, y cuando llega a Dios, dice: esto no necesita causa. Y se queda tan satisfecho.
Mientras el científico, hasta que muera, seguirá buscando la causa de la causa.
Y gracias a este tesón; a este buscar; a este seguir adelante; a no desanimarse; a no detenerse, tenemos las vacunas, los antibióticos, los RX, las RM, los trasplantes de corazón, de órganos, etc.
Las religiones no venden mas que humo, y encima, pretender controlar la razón, lo más maravilloso que posee el hombre.
La Verdad nos hará libres.