Cita Iniciado por KIMO Ver Mensaje
Dios no quería esos sacrificios de la ley que si existían
como admites tu.

Esos sacrificios no resolvían nada
tenían que repetirse
por eso mando a su hijo
sacrificios no quiere
con el cuerpo que le preparo
para que lo diera como el ultimo sacrificio
que por fin quita el pecado y no hay que repetirlo

Jesus dijo que no quería sacrificios si no misericordia
esto lo cita como siempre de las escrituras que dices están falsificadas
y los uso contra los fariseos en una comida
en la cual lo estaban criticando por comer con
pecadores y recaudadores de impuestos,
el les dijo que no vino a llamar a justos, si no a pecadores
y que en ves de esos sacrificios

que trataran de tener un poco de misericordia con los que estaban alli
a los que consideraban pecadores.


Jesús es un sacrificio
los sacrificios que mandaba la ley
eran una sombra de su sacrificio.
Citando del Salmo 40:6-8, Pablo observa que Jesús no vino
con el fin de perpetuar “sacrificio y ofrenda”
ni “holocaustos ni*ofrenda por el pecado”,
pues para cuando Pablo escribió a los hebreos
Dios ya no*aprobaba tales ofrendas.

Más bien, Jesús vino con un cuerpo que su Padre celestial le preparó, correspondiente en todo aspecto al que Dios había hecho para Adán

Pablo dice: “Al que no*conoció pecado, [Dios] lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios por medio de él” (2*Corintios 5:21). La*expresión “lo hizo pecado” también puede traducirse por ‘lo hizo como una ofrenda por el pecado’.

El apóstol Juan dice: “Él es un sacrificio propiciatorio por nuestros pecados, pero no*solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”

(1 Juan 2:2). De modo que si los israelitas dispusieron de los sacrificios
como un medio temporal de acercarse a Dios,
los cristianos disponemos de otro muy superior:
el sacrificio de Jesucristo (Juan 14:6; 1 Pedro 3:18).

Si tenemos fe en el sacrificio redentor que Dios ha suministrado
y somos obedientes, nosotros también podemos recibir
el perdón de nuestros pecados
y disfrutar de Su favor y bendición (Juan 3:17,*18).