ja ja, había escuchado el cuento del faro, pero no el de los adoquines.
Solo que estos cuentos son (y por algo los cuentas) como las parábolas.
Todos las entendemos, y todos nos hacemos los locos.
ja ja, había escuchado el cuento del faro, pero no el de los adoquines.
Solo que estos cuentos son (y por algo los cuentas) como las parábolas.
Todos las entendemos, y todos nos hacemos los locos.
Jamás comprenderás la inmensidad de La Nada.