Imagínate doonga
lo ofensivas que deben ser esas palabras para los judíos.
Tal vez piensan que Jesús les está proponiendo
practicar el canibalismo
o desobedecer la ley de Dios que prohíbe consumir sangre
Jesús no*está afirmando que haya que comer su carne
y beber su sangre de manera literal.
Está diciendo que quienes deseen vivir para siempre
tienen que demostrar fe en el sacrificio que hará
cuando ofrezca su cuerpo humano perfecto
y derrame su sangre hasta la muerte.
Pero muchos discípulos no*entienden lo que les está enseñando.
Algunos comentan:
“Este discurso es ofensivo. ¿Quién lo puede escuchar?” (Juan 6:60).
Jesús quería que sus oyentes judíos entendieran que
Su carne se comería de manera figurada.
Por eso, para que este punto se comunicara con mayor vigor,
pasó a decir algo que sería todavía más objetable si se tomara de manera literal. Leemos:
“Entonces Jesús les dijo: ‘Muy verdaderamente les digo: A menos que coman [ustedes los judíos que me escuchan] la carne del Hijo del hombre y beban su sangre, no*tienen vida en ustedes. El [de ustedes los que me escuchan] que se alimenta de mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día; porque mi carne es verdadero alimento, y mi sangre es verdadera bebida. El que se alimenta de mi carne y bebe mi sangre permanece en unión conmigo, y yo en unión con él. Así como me envió el Padre viviente y yo vivo a causa del Padre, así también el [de ustedes, los que me escuchan] que se alimenta de mí, sí, ese mismo vivirá a causa de mí. Este es el pan que bajó del cielo. No*es como cuando sus antepasados comieron [el maná en el desierto] y sin embargo murieron. El que se alimenta de este pan vivirá para siempre.’ Estas cosas las dijo enseñando en asamblea pública en Capernaum.”—Juan 6:53-59.





Responder Citando