Estoy fijado en un madero junto con Cristo.
Ya no soy yo el que vivo; antes bien,
es Cristo el que vive en unión conmigo.
En verdad, la vida que ahora vivo en carne
la vivo por la fe que es para con el Hijo de Dios,
que me amó y se entregó por mí.
21 No echo a un lado la bondad inmerecida de Dios;
porque si la justicia es mediante ley,
Cristo realmente murió en balde.
Gál. 2:20, 21


Juan 3:16 dice que “tanto amó Dios al mundo
que dio a su Hijo unigénito”.


Y sabemos que Jesús también nos ama,
porque estuvo dispuesto a morir por nosotros

(Juan 15:13). Nadie tiene mayor amor que este:
que alguien entregue su alma a favor de sus amigos



El regalo del rescate nos demuestra que
Jehová y Jesús nos aman de verdad a cada uno de nosotros
(Gálatas 2:20).

1 Juan 2:1, 2
Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no cometan un pecado.
Y no obstante, si alguno comete un pecado,
tenemos un ayudante para con el Padre,
a Jesucristo, uno que es justo.
2 Y él es un sacrificio propiciatorio por nuestros pecados,
pero no solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo


(Colosenses 1:14) por medio de quien
tenemos nuestra liberación por rescate,
el perdón de nuestros pecados.