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Ni cuando era creyente pude dejar de observar la tremenda crueldad latente en todos los ámbitos del mundo conocido.
Vivimos en la era de la tecnología, por lo que, sin movernos de casa, podemos ser testigos de todo cuanto voy a decir.
En el reino vegetal poco hay que decir. Si miramos la belleza de las flores, la crueldad estaría en la brevedad de esa belleza.
En el reino animal la crueldad ha sido establecida por ley. Los herbívoros servirán de alimento a los carnívoros. Esto es así.
La vida de los herbívoros es extremadamente estresante, ya que por instinto saben que puede caerles encima un depredador en cualquier momento.
Tampoco lo tienen fácil los depredadores por que, también por instinto, saben que casi diariamente tendrán que buscar y matar a otro animal para comer.
La persecución de una gacela por una o varias leonas, es una muestra palpable del terror y la crueldad.
Algunos animales comienzan a ser devorados sin haber muerto aún.
Hay un insecto que pone sus huevos en otros animales y de ellos se alimentarán las larvas. El animal sigue vivo y las larvas se lo van comiendo poco a poco. Así se garantizan una despensa de comida fresca.
Cuando ya no lo necesitan, matan lo que queda del animal. Crueldad.
En cuanto a la vida del hombre nos sucede como con la religión que tengamos; depende de en qué parte del mundo hayamos nacido.
Hay zonas en el mundo en las que la vida resulta extremadamente cruel: hambruna, falta de agua, enfermedades; carencia de todo.
Incluso sus dirigentes dificultan la llegada de la ciencia (médicos con sus vacunas y medicinas).
Ni en los países más desarrollados el hombre está libre de las enfermedades, aunque en menos número, gracias a la ciencia (medicina).
Pero seguimos sufriendo el azote de la enfermedad. Y hay niños que nacen con enfermedades que serán sus compañeras hasta la tumba.
Hasta en los países más avanzados sigue habiendo injusticia, pobreza, incomprensión, etc. Crueldad.
Todo esto, desde el punto de vista de la religión con base en un Dios creador, resulta un poco difícil de entender. Por eso la misma religión creó el personaje que hiciera comprensible lo absurdo: Satanás o Diablo.
Ahora la coexistencia de Mundo, Dios y Satanás está dentro de la lógica.
Pero tampoco cuadra. Si Dios creó todo de la nada, ¿A cuento de qué la existencia del mal, Satanás?
¿Y si nuestra idea de Dios fuera falsa? ¿Y si Dios fuera realmente muy distinto a lo que pensamos?
El hombre no tiene ni la más remota idea de cómo pueda ser Dios.
Sin embargo, le ha hecho un traje con estas medidas: Omnipotente, Omnisciente, Omnipresente, Bondadoso.
Argumento del hombre: Sea como sea Dios, tiene que caber dentro de este traje.
Los atributos mencionados anteriormente son conceptos creados por la mente del hombre, luego un Dios equipado sólo con estos atributos no dejaría de ser un Ser creado por el hombre.
Si existe Dios, nada tiene que ver con lo que el hombre crea de Él.
¿Por qué necesariamente Dios tiene que ser bueno? (bueno según el concepto del hombre). ¿Porque lo dice el hombre?
¿Y si Dios no fuera tan bueno como pensamos y lo contado en la religión fuese falso?
Otra historia.
Dios creó al hombre tal como es. Dentro de él puso un germen de enfermedad; de inclinación a lo perverso; de egoísmo. El desarrollo de este germen es aleatorio en cuanto a intensidad.
El personaje de Satanás sobra. No nos hace falta en esta historia. Todo lo creado sigue tal cual fue creado por Dios. No se equivocó. Todo perfecto.
Dios no hizo la creación para que le adorara, sino para que le acompañara.
Después de una eternidad de soledad, lo que creó no fue para que lo creado le contemplara a Él, sino Él contemplar lo creado.
No hizo al hombre a su imagen y semejanza ¿Para qué? ¿Para verse Él mismo? Absurdo.
Lo hizo muy distinto a Él, con el fin de que el hombre, con su forma de ser imprevisible, le sorprendiera.
Es como si creamos un robot con autonomía propia, y observamos su forma de actuar y comportamiento. Eso sí; con un botón de Stop.
Desconozco los planes de Dios con su creación para el futuro.
No critico los dogmas de la religión. Critico su hipocresía, al querer hacernos ver un Dios bondadoso y paternal, cuan la realidad nos dice lo contrario. La culpa es nuestra, si nos dejamos engañar.
Esta historia es más creíble que la que me enseñaron, pues se ajusta más a lo que me es conocido del mundo.
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