Así es. Fueron valientes predicadores de la palabra del Evangelio y por ello dieron su vida. Y al apóstol Juan, también intentaron matarle metiéndole dentro de una caldera de aceite hirviendo, pero no le sucedió nada porque Dios hizo un milagro y el apóstol quedó ileso. Entonces se atemorizaron los que querían matarle, de modo que fue desterrado a la isla de Patmos.





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