Soy consciente de que tengo un defecto: no sé controlarme.

Si observo que alguien realiza una acción, muy lejos de los principios de mi ética básica, le aplicaré los calificativos oportunos, que indiquen a esa persona que no comulgo con sus actos.

También se los aplico a toda persona que aplauda o justifique dichos actos.

Se me puede argumentar que mi ética está lejos de las creencias comunes de la sociedad. Y que puede estar equivocado… o que no tengo educación.

Corramos un tupido velo sobre educación (y caridad), en el foro de Religión.

Eso es relativamente cierto.
Yo, y mi entorno; y el universo; e incluso Dios: Existen porque tengo uso de razón. Porque pienso. Porque me pregunto…

Demostración: A excepción del hombre, ningún animal se pregunta sobre Dios y el más allá.

Y si, es mi razón la que crea mi entorno, pienso que es mi razón la que deba crear las reglas de ese entorno.
No las razones de otros; ni las religiones (que, en esto no hay duda, están creadas por razones de otros).

Consideremos siempre actuar bajo una regla ética: “Vive y deja vivir”; “No desees para tu prójimo lo que no quieras para ti”, y… (Aquí cada cual añada sus principios).