Desde que entré en este foro, siempre he procurado coordinar las preguntas que me plantea mi vida, con las posibles preguntas que pueda hacerme del más allá.
Del más allá, pues es una asignatura heredada de mis padres.
No termino de ver con extrema claridad las preguntas que me hago sobre mi vida en este mundo.
Por lo que considero absurdo tratar de otras cuestiones, sin resolver las inmediatas.
Es posible que lo correcto sea no preguntarse nada, y dejar que todo nos lo den hecho.
Pero, entonces ¿Para que tenemos la razón?
¿Nunca nadie no pedirá cuentas de ese don tan especial?





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