Lo cual demuestra que el Espíritu Santo no es una persona.
Es el Espíritu de Dios.
El espíritu de una persona no es persona distinta.
¿Acaso tu espíritu es una persona distinta a ti?
Luego Jesús no olvidó esa persona… ¡No existía!
Tanto dar vueltas para no dar tu brazo a torcer (no quieres ser menos que nadie), que al final queda claro lo de la tercera persona. No hay tal.
Es el Espíritu de Dios, no es persona.
Como colofón voy a decir una opinión que hace tiempo tengo de la Biblia.
Es como un gran almacén chino. Sea lo que sea que busques, lo encuentras.
Frases y versículos los hay a millares. Y al igual que los tarritos de especias (condimentos), los encuentras para aderezar toda clase de guisos.
Solamente consiste en buscarlos. Los hay para todos los gustos.
Si encuentra un versículo que afirme una cosa; ten por seguros que también existe el que la niega
Aquí lo interesante es ser un buen cocinero de la Biblia, y manipular los condimentos. No hay guiso que se te resista.





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