Muchos creyentes piensan que Jesús es Dios. Sin embargo, la Biblia describe a Jesús como Sumo Sacerdote de Dios nombrado por Él para un servicio sagrado en los cielos. Jesús presentó a Jehová el precio de su sacrificio de cuando fue humano: su cuerpo y su sangre. Basado en ese sacrificio es que Jesús oficia como Sumo Sacerdote de manera perpetua a favor de los humanos.

Es muy fácil de entender: Jesús no puede ser igual a Dios y mucho menos Dios mismo, si está ofreciendo a Dios un servicio sacerdotal en los cielos. Por eso Jesús se incluye como adorador de Jehová aquí, cuando hablaba con la samaritana:

Juan 4:22 Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación se origina de los judíos. 23 No obstante, la hora viene, y ahora es, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre con espíritu y con verdad, porque, en realidad, el Padre busca a los de esa clase para que lo adoren. 24 Dios es un Espíritu, y los que lo adoran tienen que adorarlo con espíritu y con verdad”.