Después que se sabe eso, entonces uno debe ver los acontecimientos proféticos en su orden. Para comprender los símbolos hay que conocer las Escrituras, pues estas profecías son como una extensión de otras cosas de las que ya se tenían algunas nociones desde antes.
Quien no conoce las Escrituras como debe ser, no puede descifrar el significado de las profecías de Revelación. Por ejemplo: quien no sepa que Jesús ha escogido una parte de los fieles como grupo especial, se pierde el sentido real de mucha de la información de este libro.
Por otro lado, quién no sepa diferenciar entre Jesús y Aquel que está sentado en el trono, no puede comprender el sentido de las visiones celestiales. El que no sepa qué es la Jerusalén celestial, no podrá visualizar el cuadro completo ... y así sucesivamente.