Pro.1:10 Hijo mío, si los pecadores tratan de seducirte, no consientas. 11 Si siguen diciendo: “De veras ven con nosotros. Sí, pongámonos en emboscada por sangre. Sí, acechemos sin causa alguna a los inocentes. 12 Traguémoslos vivos justamente como el Seol, aun enteros, como los que bajan a un hoyo. 13 Hallemos toda suerte de objetos preciosos de valor. Llenemos nuestras casas de despojos. 14 Debes echar tu suerte en medio de nosotros. Llegue a haber una sola bolsa que nos pertenezca a todos”... 15 hijo mío, no vayas por el camino con ellos. Retén tu pie de su vereda. 16 Porque sus pies son los que corren a la maldad consumada, y siguen apresurándose a derramar sangre. 17 Porque es para nada que se tiende la red ante los ojos de cualquier cosa que posee alas. 18 Por consiguiente, ellos mismos se ponen en emboscada por la mismísima sangre de estos; se esconden en acecho por sus almas. 19 Tales son las sendas de todo el que saca ganancia injusta. Ello quita la misma alma de sus dueños.