Este pasaje inspirado de Pablo a los hermanos de Roma, nos ayuda a comprender la importancia que llega a tener la muerte de Jesucristo:


Rom.8:28 Ahora bien, sabemos que Dios hace que todas sus obras cooperen juntas para el bien de los que aman a Dios, los que son llamados según su propósito; 29 porque a los que dio su primer reconocimiento también los predeterminó para que fueran hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos. 30 Además, a los que él predeterminó, también llamó; y a los que llamó, también declaró ser justos. Finalmente, a los que declaró justos, él también glorificó.
31 Entonces, ¿qué diremos a estas cosas? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? 32 El que ni aun a su propio Hijo perdonó, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿por qué no nos dará bondadosamente también con él todas las demás cosas? 33 ¿Quién presentará acusación contra los escogidos de Dios? Dios es Aquel que [los] declara justos. 34 ¿Quién es el que condenará? Cristo Jesús es aquel que murió, sí, más bien aquel que fue levantado de entre los muertos, que está a la diestra de Dios, que también aboga por nosotros.
35 ¿Quién nos separará del amor del Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, o la persecución, o el hambre, o la desnudez, o el peligro, o la espada? 36 Así como está escrito: “Por tu causa se nos hace morir todo el día, se nos ha tenido por ovejas para degollación”. 37 Al contrario, en todas estas cosas estamos saliendo completamente victoriosos mediante el que nos amó. 38 Porque estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni gobiernos, ni cosas aquí ahora, ni cosas por venir, ni poderes, 39 ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra creación podrá separarnos del amor de Dios que está en Cristo Jesús nuestro Señor.

Por eso, y más, es que cada vez que llega este día tan esperado durante todo un año, los que queremos cumplir el mandato de Jesús de celebrar su muerte, estamos tan felices de poder reunirnos para celebrarlo. Escogemos nuestra mejor ropa, y nos presentamos en la celebración como personas dignas y alegres de estar haciendo lo que Jesús nos dijo que hiciéramos.