
Iniciado por
KIMO
De otros libros religiosos,
así como no*religiosos,
solo existen unos cuantos manuscritos antiguos.
No*obstante, de la Biblia, o de porciones de ella,
hay unos once mil manuscritos en hebreo y en griego,
algunos de los cuales datan
de poco después de escribirse los originales.
Han sobrevivido a pesar de que
contra la Biblia se han lanzado las peores embestidas imaginables.
Y aunque la Biblia no*se escribió
para que se usara como libro de texto en ciencias,
cuando trata de asuntos científicos
armoniza con la ciencia verdadera.
Pero otros libros antiguos que se consideran
sagrados contienen mitos científicos,
inexactitudes y mentiras descaradas
Por ejemplo
Cómo se sostiene la Tierra en el espacio.
En la antigüedad, mientras se escribía la Biblia,
había muchas ideas en cuanto
a cómo se sostenía la Tierra en el espacio.
Algunos creían que la sustentaban
cuatro elefantes montados
sobre una gigantesca tortuga marina.
Aristóteles, filósofo y científico griego del siglo*IV a.E.C.,
enseñó que la Tierra
no podía estar suspendida en el vacío.
Más bien, dijo que los cuerpos celestes
estaban sujetos a la superficie de esferas sólidas
y transparentes que se hallaban unas dentro de otras.
Según su teoría, la Tierra estaba en la esfera
más interna y las estrellas en la más distante.
La Biblia, por el contrario,
en vez de reflejar los conceptos extravagantes
y poco científicos que existían mientras se escribía,
sencillamente dijo (alrededor del año 1473 a.E.C.):
“[Dios está] colgando la tierra sobre nada”. (Job 26:7.)
En el hebreo original, la palabra que se utiliza aquí
para “nada” significa “ninguna cosa”,
y este es el único lugar donde se emplea en la Biblia.
Los doctos en la materia reconocen que la descripción
de una Tierra rodeada de espacio vacío
denota una visión extraordinaria para aquel tiempo.
La obra Theological Wordbook of the Old Testament (Vocabulario teológico del Antiguo Testamento) comenta:
“Job 26:7 describió de forma impresionante
el mundo conocido entonces cuando dijo que estaba
suspendido en el espacio, con lo que se adelantó
a los descubrimientos científicos del futuro”.
Esa declaración exacta de la Biblia
se hizo más de mil cien años antes de Aristóteles.
Sin embargo, las ideas de Aristóteles se siguieron enseñando
como realidades por casi dos mil años después de su muerte.
Finalmente, en 1687*E.C., sir Isaac Newton
publicó sus hallazgos de que la Tierra
se sostenía en el espacio debido
a la atracción mutua que existe entre
los diferentes cuerpos celestes, es decir, la gravitación.
Pero eso fue casi treinta y dos siglos después
que la Biblia declarase con elegante sencillez
que la Tierra ‘cuelga sobre nada’.
Sí, hace casi tres mil quinientos años
la Biblia señaló, correctamente,
que la Tierra no tiene apoyo visible,
un hecho que armoniza con el entendimiento
más reciente de las leyes
de la gravitación y el movimiento.
“Cómo supo Job la verdad —declaró cierto docto—
es una cuestión que no pueden resolver fácilmente
los que niegan la inspiración de la Sagrada Escritura.”