Tú dices eso a Robert0. Y yo te pregunto a ti: ¿Es fácil pasar un camello por el ojo de una aguja? Ciertamente no lo es. Y Jesús dice que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja que entrar un rico en el reino de Dios. Entonces, estarás de acuerdo en que para los ricos es muy difícil entrar en el reino de Dios. Y ahora mira lo que también dice Jesús:
Lucas 6:20
Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
6:21 Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
6:22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.
6:23 Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.
6:24 Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo.
Como podemos ver, Jesús, alzando los ojos hacia sus discípulos, dijo que de ellos, los pobres, es el reino de Dios.
Y en cuanto a los ricos, Jesús les dice: '¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo'...?
La palabra "judía" la has añadido tú. Las cartas lo que dicen en algunas partes es que no estamos bajo la ley, sin especificar a qué ley se refieren. Y eso es lo que contradice a la enseñanza del Evangelio, porque el Evangelio no dice en ningún momento que no estamos bajo la Ley, sino que enseña que Jesús no vino a abolir la Ley y que de la Ley 'no pasará ni una jota ni una tilde'. Y el mismo Jesús nos enseña que la Ley que los cristianos deben guardar y sus misericordiosos mandamientos son los que Jesús nos enseña en el Evangelio.
Y podemos ver en la enseñanza del Evangelio que Jesús dejó anulados los mandamientos del Antiguo Testamento que faltaban a la misericordia, como el "ojo por ojo" y los que mandaban hacer daño o matar a las personas. Y el hecho de que Jesús anulara esos mandamientos nos enseña claramente que no eran la Ley que Dios había dado, pues Jesús no vino a abolir la Ley de Dios, como nos enseña Mateo 5:17-18.





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