Cuando se adora a Dios, se ama al prójimo como a uno mismo. Y cuando se ama al prójimo como a uno mismo, se reparten las riqueza y se deja de ser rico no consintiendo que haya pobres viviendo en la miseria.
Es que el corazón del hombre se descubre por sus frutos. Cuando teniendo muchas riquezas no se reparten entre los pobres, no hay frutos de misericordia.Todo el que se acerca a Dios
es aceptado por el
sin distinción de raza ,nacionalidad
o posición económica
Dios mira el corazón no el bolsillo...





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