Ya se que es entretenido hacer comparativas críticas, pero al final qué más da mientras seamos todos felices.
Cada uno necesita de una autoridad.
Cada cuál a su nivel. Desde el directivo agnóstico, ateo, individualista de la leche, poco familiar y repelente a más no poder en lo afectivo. Y aún así es posible que te lo encuentres pagando a una ama para que lo sodomice en la intimidad.
Yo tengo a mi jefa (mi mujer), que es mi ama y señora de mi voluntad, y francamente ya me va bien.
Con la religión casi que pasa lo mismo. Cada uno necesita más o menos sometimiento, y ese sometimiento puede ser más o menos divino.
Pero al final, todos somos rebaño y entre todos somos señores.

Y sobretodo compartimos ideales con respeto, más o menos religiosas y más o menos exigentes o autoexigentes.
Pero todos somos a nuestra manera cristianos. Compartimos el bien y el mal de igual manera.
Veamos más allá de nuestros uniformes, y pongamos nuestro objetivo en lo que podemos cambiar, que hay mucho trabajo.