
Iniciado por
Roberto0
.misma respuesta.
el mismo Pablo, sintiendo que sus cartas podían ser torcidas o mal interpretadas para predicar cosas contrarias al Evangelio, también nos dice que no hay evangelios diferentes al de Cristo:
"Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema". (Gálatas 1:6-9).
Interpretaron mal al amo
así que no nos debe sorprender
que sigan haciendo lo mismo.
Las personas torcieron lo que dijo Jesús
el Diablo fue el primero que torció lo dicho
Le dijo a Eva que Dios había dicho que no podían comer de los arboles
y ella lo corrigió, y le dijo que podían comer de todos los arboles menos de uno
al diablo trato de torcer con mala intención la palabra de Dios
y aquí tenemos lo mismo con usted
Pedro no advirtió en contra de Pablo
Pedro advirtió en contra de los que tuercen las demás escrituras
y las cartas de Pablo..Apoyo a este esta en sus anteriores palabras
el dijo que PABLO ESCRIBIÓ SEGÚN LA SABIDURÍA QUE LE DIO JESÚS...
PABLO DIJO
“Ni las recibí de ningún hombre,
ni me fueron enseñadas,
salvo mediante revelación por Jesucristo
”. (Gál 1:8, 11,*12.)
La sabiduría que le Dios Jesús a Pablo para que escribiera
no resulto en una escritura torcida, como usted desea empujarnos.
de una manera muy sutil han logrado que usted se oponga al cristo
un anticristo
El apóstol Pablo escribió
con fuerte convicción sobre la provisión
para la salvación que Dios había hecho mediante Jesucristo.
Dijo que si alguien declaraba a los gálatas
algo que estuviera más allá de lo que habían aceptado,
una enseñanza diferente, ‘fuera maldito’.
Luego, hablando de la fuente
de las buenas nuevas que declaraba, añadió:
“Ni las recibí de ningún hombre,
ni me fueron enseñadas,
salvo mediante revelación por Jesucristo”. (Gál 1:8, 11,*12.)
Era necesaria esta afirmación concluyente, pues incluso entonces había quien intentaba derrumbar la verdadera fe predicando ‘otras buenas nuevas’.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)