No es bueno hacer de abogado del diablo, porque todo lo que hace el diablo es malo. Hay que defender siempre lo bueno, lo que viene de Dios. Y en el caso de los sueños del faraón, hay que comprender que todo lo que Dios hace es perfecto y tiene un sentido. Y vemos claramente que aquello hizo que el faraón respetara a José, que era un hombre elegido por Dios.





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