El engaño de la serpiente no es de Dios.
Dios no es culpable de mal alguno.Pero que la serpiente le haya salido fallada es culpa de Dios, y no de la serpiente.
No fue una trampa. Fueron ellos, lo que, arrastrados por el engaño, eligieron comer de aquel árbol. Dios les había dicho que no comieran del arbol de la ciencia del bien y del mal. Y ellos decidieron comer. Entonces, no hay trampa, pues ellos podían haber confiado en Dios y rechazar lo que la serpiente les propuso. Pero no lo hicieron, sino que fueron arrastrados por el engaño, y creyeron que podían llegar a ser como Dios.Dios les tendió una trampa a los hombres, y sabía de antemano que caerían en ella.
Así demostraron no valorar todo lo que Dios les había dado, y demostraron faltar a la confianza en Dios. Al no confiar en Dios, ellos tenían que aprender por su propia experiencia a confiar en lo que su Dios Creador les decía y no volver a dejarse arrastrar por la mentira.





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