El mismísimo hecho de que cada género animal SOLAMENTE puede reproducirse con su mismo género, demuestra que la macroevolución es falsa. Cuando la Biblia nos dice que Dios hizo a toda criatura "según su género" CONCUERDA con esa realidad: cada cosa con su cosa, sin mezclas ficticias, como si de una ballena pudiera salir una vaca solo porque ambas amamantan a sus crías.