Los límites de la ciencia
La ciencia y sus logros merecen nuestro respeto. Sin embargo, muchas personas concordarán en que, si bien la ciencia es un modo de conocer la realidad, no es la única fuente de conocimiento. El propósito de la ciencia es describir los fenómenos naturales y explicar cómo ocurren.
La ciencia nos ayuda a comprender mejor el universo físico, es decir, todo lo que es observable. Pero, sin importar cuánto avance la investigación, nunca podrá contestar la pregunta fundamental de por qué existe el universo.
“Hay interrogantes que los científicos jamás podrán responder”, asegura el escritor Tom Utley. Y añade: “Es posible que la gran explosión tuviera lugar hace doce mil millones de años, pero ¿por qué ocurrió? [...] ¿Cómo llegaron a existir esas partículas en primer lugar? ¿Qué había allí antes?”. Utley concluye: “Está más claro que nunca que la ciencia jamás satisfará nuestra sed de respuestas”.
El conocimiento científico al que ha conducido esta curiosidad ilimitada, lejos de refutar la existencia de Dios, solo ha confirmado que vivimos en un mundo increíblemente complejo, intrincado e imponente. A muchas personas con capacidad crítica les parece plausible concluir que las leyes físicas y las reacciones químicas, así como el ADN y la asombrosa variedad de seres vivos, señalan a un Creador. No hay pruebas irrefutables que demuestren lo contrario.