Muchos judíos convertidos al cristianismo, sobretodo fariseos que habían aceptado a Jesús como Mesías, seguían insistiendo en que los cristianos se circuncidaran. Muchos de ellos justificaban la necesidad de la circuncisión para evitar encontronazos con los judíos, que se pasaban todo el tiempo acosándolos por no seguir las leyes y tradiciones judías. En vista de los conflictos que armaban estos cristianos judaizantes en congregaciones como la de Galacia, Pablo les escribió ésto:
Gál.6:12 Todos los que quieren presentar una apariencia agradable en la carne son los que tratan de obligarlos a circuncidarse, solo para que ellos no sean perseguidos por el madero de tormento del Cristo, Jesús. 13 Porque ni siquiera los que se circuncidan guardan la Ley ellos mismos, pero quieren que ustedes se circunciden para tener causa para jactarse en la carne de ustedes. 14 Jamás suceda que yo me jacte, salvo en el madero de tormento de nuestro Señor Jesucristo, mediante quien el mundo ha sido fijado en un madero para mí, y yo para el mundo. 15 Porque ni la circuncisión es nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación [es algo]. 16 Y a todos los que hayan de andar ordenadamente por esta regla de conducta, sobre ellos haya paz y misericordia, sí, sobre el Israel de Dios.
Está claro que, bajo inspiración, Pablo estaba llamando EL ISRAEL DE DIOS a todos los cristianos de su día, ya fueran circuncisos o no (Gál.5:6), judíos o no judíos (Gál.3:26-29). Eso nos ayuda a entender que el término "Israel" después de la admisión de no-judíos como herederos del reino, ya no se refería a la nación del Israel carnal.
2Tim.3:13 (...) los hombres inicuos e impostores avanzarán de mal en peor, extraviando y siendo extraviados.
Dan.11:33 Y tocante a los que tienen perspicacia entre el pueblo, impartirán entendimiento a los muchos. (...)
... 12:10 Muchos se limpiarán y se emblanquecerán y serán refinados. Y los inicuos ciertamente actuarán inicuamente, y absolutamente ningún inicuo entenderá; pero los que tengan perspicacia entenderán.