Cita Iniciado por KarlRiber Ver Mensaje
En la época de José Smith, el río Susquehanna corría formando grandes recodos a través de bosques de robles y pinos y estaba rodeado de colinas y campos de grano.

Fue en las riberas de ese río que el Profeta y Oliver Cowdery, el 15 de mayo de 1829, oraron sobre la importancia del bautismo. En respuesta a su oración, Juan el Bautista se apareció ante ellos, les confirió el Sacerdocio Aarónico y les mandó bautizarse el uno al otro. La bendición que habían estado buscando podía ahora realizarse de la manera apropiada y con el poder y la autoridad de Dios. Ambos bajaron al río y se bautizaron el uno al otro; José bautizó a Oliver primero, según la instrucción de Juan; después, le puso las manos sobre la cabeza y lo ordenó al Sacerdocio Aarónico, y Oliver hizo lo mismo por él. El Profeta comentó lo siguiente:

“Sentimos grandes y gloriosas bendiciones de nuestro Padre Celestial. No bien hube bautizado a Oliver Cowdery, cuando el Espíritu Santo descendió sobre él, y éste se puso de pie y profetizó muchas cosas que habían de acontecer en breve. Igualmente, en cuanto él me hubo bautizado, recibí también el espíritu de profecía y, poniéndome de pie, profeticé concerniente al desarrollo de esta Iglesia, y muchas otras cosas que se relacionaban con ella y con esta generación de los hijos de los hombres. Fuimos llenos del Espíritu Santo, y nos regocijamos en el Dios de nuestra salvación”
Es un cuento muy bonito.