Julio, léete a tí mismo. Llega siempre un punto en el que te vuelves tan desagradable en tu forma de tratar a los demás, que me dá pena por tí.
Si pudieras razonar como una persona nomal no tendrías que rebajarte tanto. Eso es la falta del espíritu de Dios. Deberías meditar en tí mismo antes de creer que puedes juzgar a los demás.


No te molestes en seguir dialogando por esa línea, yo no pierdo mi tiempo en este tipo de diatribas bizantinas a las que te dedicas. Hay cosas más importantes que tenemos que enseñar a las personas que eso a lo que te dedicas.