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Porque25
El Reino de Dios y sus misericordiosos mandamientos predicados por Jesucristo, vinieron a declarar a todos los políticos del mundo que estaban equivocados, que faltaban a la misericordia y que no debían matar: NO MATARÁS... Y por esta causa, los políticos de Roma y los políticos religiosos judaizantes le mandaron crucificar...
Por esa misma razón los cristianos son neutrales en la política
porque estan equivocados y serán destruidos.
¿Qué textos bíblicos han influido siempre
en la actitud de los cristianos verdaderos
respecto a implicarse en cuestiones y actividades políticas?
Juan 17:16: “Ellos no son parte del mundo, así como yo [Jesús] no soy parte del mundo.”
Juan 6:15: “Jesús, conociendo que [los judíos] estaban a punto de venir y prenderlo para hacerlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.” Más tarde dijo al gobernador romano: “Mi reino no es parte de este mundo. Si mi reino fuera parte de este mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero, como es el caso, mi reino no es de esta fuente”
Juan 18:36.
Jesús contestó: “Mi reino no es parte de este mundo. Si mi reino fuera parte de este mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero, como es el caso, mi reino no es de esta fuente
Sant. 4:4: “Adúlteras, ¿no saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, por lo tanto, que quiere ser amigo del mundo está constituyéndose enemigo de Dios.”
¿Por qué es tan serio el asunto? Porque, como dice 1*Juan 5:19: “El mundo entero está yaciendo en el poder del inicuo”. En Juan 14:30 Jesús se refirió a Satanás como “el gobernante del mundo”. Por eso, sin importar qué facción de este mundo alguien apoyara, ¿bajo el control de quién,
realmente, llegaría a estar?
Los primeros cristianos se mantuvieron neutrales en la política y se negaron a participar en las guerras. Así lo reconocen muchos libros de historia. Uno de ellos dice que “los fundadores del cristianismo se resistieron tenazmente a albergar el más mínimo deseo de intervenir de forma directa en el orden político de su tiempo” (The Beginnings of Christianity, George P.*Fisher).
Otra obra reconoce igualmente que “se negaban a tomar parte activa en la administración civil”, que “era imposible que los cristianos fueran soldados, magistrados o príncipes sin renunciar a un deber más sagrado” y que su actitud “los expuso al desprecio y a los reproches de los paganos” (Historia de la decadencia y caída del Imperio romano, Edward Gibbon).
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)