Comparto contigo, Porque25, tu preocupación por los pobres de este mundo.
La Fe Baha'i nos exhorta al desprendimiento, a no poner nuestro corazón en las cosas materiales, y a trabajar para la eliminación de los extremos de pobreza y riqueza en este mundo.
Pero precisamente para ser generoso y solidario es que necesitamos el concepto de propiedad privada.
Uno no puede donar aquello que no posee.
Mire: si seguimos tu línea de razonamiento, de que todo en esta Tierra pertenece a todos, cualquier persona puede adueñarse de cualquier cosa solo por el hecho de que lo necesita.
Imagínate la siguiente escena:
Soy pobre y mi hijo necesita un cuaderno para la escuela. Como todos los cuadernos del mundo pertenencen a toda la humanidad, se vale que yo entre a tu casa y le quite a tu hijo uno de sus dos cuadernos, aun sin tu consentimiento. Si tu hijo me responde que no quiere darme uno de sus dos cuadernos, me lo llevaré de todos modos, ya que todo le pertenece a todos.
Días más tarde, si tu hijo extravía el cuaderno que le quedó, podrá a su vez ingresar a la casa de una tercera persona (digamos, Maria Laura) a llevarse lo que necesite.
En ese momento desaparece la noción de robo.
Si todo es de todos, cualquier persona puede apropiarse de lo que desee por el mero hecho de necesitarlo.
¿Me falta un medicamento? Lo tomo de quien lo tenga. Es más, entro a la planta de fabricación de esa multinacional y me lo llevo.
¿Me falta un riñón para vivir? Lo tomo de otra persona compatible, quiera o no. Total, nadie es dueño de su propio cuerpo.
¿Me falta un teléfono móvil para comunicarme? Lo tomaré de aquella persona, al otro lado de la calle, que lleva un reloj fino, traje y corbata: se ve que tiene dinero para comprarse otro. FInalmente, los teléfonos móviles le pertenecen a todos.





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