No debería tener cabida, pero son muchos los hombres que codician a las mujeres y las tienen como si fueran de su propiedad.
Jesucristo no mandó guardar el décimo mandamiento del Antiguo Testamento que mandaba no desear nada de los que tuvieran muchas posesiones. Jesucristo mandó algo muy diferente, pues les dijo a los que tenían muchas posesiones, que vendieran todo lo que tenían y lo dieran a los pobres:Si examinamos el Decálogo, notaremos que en el décimo mandamiento se compara el codiciar la mujer ajena como codiciar su campo o su vaca o su asno.
Lucas 18:18-25
Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico. Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios
Y en cuanto a lo de codiciar la mujer ajena, Jesús no habló de mujer ajena. Jesús dijo que no se debía codiciar (querer tener como una propiedad) a ninguna mujer, pues dijo así:
Mateo 5:27-28
Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.
Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.





Responder Citando