Según la Ley de Moisés, los leprosos que se curaban de su enfermedad (pues habían tipos diferentes de esta enfermedad) tenían que ir a los sacerdotes del templo y hacer una ofrenda para cumpletar su limpieza. Esa ofrenda TAMBIÉN era un sacrificio animal. Les cito una parte de esa ley de Jehová (que pueden seguir leyendo en su contexto):

Lev.14:1 Y Jehová continuó hablando a Moisés, y dijo: 2 “Esta llegará a ser la ley del leproso en el día que se haya de verificar su purificación, cuando haya que llevarlo al sacerdote. 3 Y el sacerdote tiene que salir fuera del campamento, y el sacerdote tiene que mirar; y si la plaga de lepra ha sido curada en el leproso, 4 el sacerdote entonces tiene que dar órdenes; y él, para limpiarse, tiene que tomar dos pájaros vivos limpios, y madera de cedro, y fibra escarlata carmesí, e hisopo. 5 Y el sacerdote tiene que dar órdenes, y el primer pájaro tiene que ser muerto en una vasija de barro sobre agua corriente. 6 En cuanto al pájaro vivo, debe tomarlo, y la madera de cedro y la fibra escarlata carmesí y el hisopo, y tiene que mojar estos, y el pájaro vivo, en la sangre del pájaro que habrá sido muerto sobre el agua corriente. 7 Entonces tiene que salpicarla siete veces sobre el que está limpiándose de la lepra, y tiene que pronunciarlo limpio, y tiene que enviar el pájaro vivo sobre el campo abierto.

Como se puede notar fácilmente, esta Ley del leposo exigía un sacrificio animal, un ave, para completar el procedimiento de limpieza.

Hubo varias ocasiones en que Jesucristo curó a leprosos. Noten en esta ocasión que nos narran TRES DE LOS EVANGELIOS lo que Jesucristo le dijo al leproso después de curarlo:

Mat.8:4 Entonces Jesús le dijo: “Mira que no lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece la dádiva que Moisés prescribió, para que les sirva de testimonio”.

Marc.1:44 y le dijo: “Mira que no digas nada a nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote y ofrece a favor de tu limpieza las cosas que Moisés prescribió, para testimonio a ellos”.

Luc.5:14 Y él dio al hombre órdenes de no decirlo a nadie: “Mas vete y muéstrate al sacerdote, y haz una ofrenda relacionada con tu limpieza, así como prescribió Moisés, para testimonio a ellos”.

Por esa razón, los que estudiamos los dichos de Jesucristo con honestidad, sabemos muy bien que él nunca dijo que los sacrificios y ofrendas previstas en la Ley fueran "mandatos de hombres". Aunque los cristianos ya no tenemos ese tipo de obligaciones, porque Jesucristo es nuestro sacrificio propiciatorio, el punto es que él le dijo al leproso que debía cumplir ese reglamento prescrito en la Ley de Moisés.

Todos sabemos que si los sacrificios fueran un mandato de hombres, Jesús no le hubiera dicho al leproso curado que hiciera aquello. Pero aun Porque25 y sus compañeras no se han dado cuenta de lo que Jesucristo le dijo al leproso.