Lo que sí queda clarisimo son las falsas profecias que se han mandado estos autodenominados profetas, el cuerpo gobernante de los tdJ, quienes paradoxalmente, dictaron su propia sentencia :
“Sus profecías no se hicieron realidad. Por lo tanto, ellos son falsos profetas; y el pueblo ya no debería confiar en ellos como guías seguros…”—La Atalaya, 15 de mayo, 1930, p. 156





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