Estoy de acuerdo con tu post, Eli, pero permíteme sugerir, para quien le sirva, que la Tierra ya está en ese proceso de convertirse en un paraíso.
Te sorprenderá, dado el daño ecológico y los problemas sociales que tenemos.
Pero el proceso es más sutil: con todo y esto, las estadísticas no mienten. La pobreza extrema está disminuyendo, y la escolaridad de niños y sobre todo niñas está aumentando. La mortalidad infantil sigue en picada y sigue subiendo la esperanza de vida. El ingreso per cápita está elevándose y millones (sobre todo en Asia) están ya saliendo de la pobreza.
Las fuentes de energía renovable, como la solar y eólica, son cada vez más potentes y más baratas. La conciencia sobre el cambio climático es ahora más prevalente que nunca, y esto moverá a la sociedad en la dirección correcta.
El número de dictaduras es sumamente pequeño en relación a lo que se veía a principios del siglo XIX.
La tolerancia religiosa, aunque dando tumbos, va por muy buen camino.
Es cierto que en Rusia han confiscado propiedad de los testigos de Jehová y en Persia propiedad de los bahai, pero estas son ahora excepciones en un mundo donde la intolerancia era la regla.
Es cierto que siguen revelándose escándalos de corrupción entre los políticos, pero ahora nos enteramos y nos escandalizamos y lo volvemos viral en las redes sociales, cuando antes ni nos enterábamos, y si nos enterábamos, no nos sorprendíamos: era lo esperado.
Amigos: No es que sea un optimista inocentón. Es que los datos duros recogidos por científicos y sociólogos del mundo muestran, en términos generales, el avance acelerado de la civilización. Esto no es obra de Beelzebú sino de Dios, que está preparando a la humanidad paso a paso, año tras año, para que lo conozcan a Él, el Unico Dios verdadero, y a sus Enviados.
El Evangelio significa BUENAS NOTICIAS. La Biblia es clarísima en vaticinar el triunfo del bien sobre el mal en este planeta.
Prediquemos la Buena Noticia de que este mundo está, más que nunca en su historia, en condiciones que permitarán a la familia humana construir una comunidad sana, incluyente, justa, sabia, gobernada por Jehová.
El caso de Satanás es un caso perdido. Sus días están contados. Su influencia se debilita día con día. La violencia que vemos en las calles y la contaminación son sus patadas de ahogado. Satanás se resiste pero no tiene con qué vencer. Es hora de darle, todos juntos, la estocada final. El Cristo ya reina, y su reinado avanza para cubrir todo el planeta.





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