Los judíos de Israel debían obedecer la Ley de Moisés.
Además, esta era el código moral de todos los judíos devotos,
sin importar dónde vivieran.
Pero a partir del Pentecostés del año 33,
los siervos de Dios ya no*estaban obligados a cumplirla
Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, junto con toda la congregación, enviar a varones escogidos de entre ellos a Antioquía junto con Pablo y Bernabé, a saber, a Judas, que se llamaba Barsabás, y a Silas, varones prominentes entre los hermanos; 23 y por mano de ellos escribieron:
Porque al espíritu santo y a nosotros mismos nos ha parecido bien no añadirles ninguna otra carga, salvo estas cosas necesarias: 29 que sigan absteniéndose de cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de cosas estranguladas, y de fornicación. Si se guardan cuidadosamente de estas cosas, prosperarán. ¡Buena salud a ustedes!
Aun así, ni Pablo ni los demás cristianos hablaron de la Ley con falta de respeto. Esto les permitió predicar sin dificultad en muchas comunidades judías
De hecho, Pablo solía ir a las sinagogas,
donde podía dar testimonio a personas que conocían al Dios de Abrahán y razonar con ellas usando las Escrituras Hebreas
LA ESCRITURA DICE DE PABLO:
19 y tomó alimento y cobró fuerza.
Estuvo por algunos días con los discípulos que había en Damasco, 20 e inmediatamente en las sinagogas se puso a predicar a Jesús, que Este es el Hijo de Dios.
5 Y cuando llegaron a estar en Salamina se pusieron a publicar la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían a Juan también como servidor.
14 Ellos, sin embargo, siguieron adelante desde Perga y llegaron a Antioquía de Pisidia y, entrando en la sinagoga en el día de sábado, tomaron asiento. 15 Después de la lectura pública de la Ley y de los Profetas, los presidentes de la sinagoga enviaron a decirles: “Varones, hermanos, si tienen alguna palabra de estímulo para el pueblo, díganla”. 16 Entonces Pablo se levantó, y haciendo señas con la mano, dijo:
“Varones, israelitas y ustedes [los demás] que temen a Dios, oigan
14 Ahora bien, en Iconio entraron juntos en la sinagoga de los judíos y hablaron de tal manera que una gran multitud tanto de judíos como de griegos se hicieron creyentes
17 Entonces viajaron a través de Anfípolis y Apolonia y llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. 2 Así que, según tenía por costumbre Pablo, pasó adentro a donde ellos, y por tres sábados razonó con ellos a partir de las Escrituras
HECHOS
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)