Cita Iniciado por Porque25 Ver Mensaje
Lo que está prohibido es que los hombres codicien a las mujeres para luego tenerlas de su propiedad como si fueran esclavas de los hombres (como si fueran propiedad de los hombres). La costumbre del mundo es decir: "ésta es mi mujer", y los hombres dicen eso porque las codician. Pero todo eso está equivocado porque Jesucristo nos hizo libres a todos desde que conocimos la verdad del Evangelio.

En cuanto a la codicia de los hombres por las mujeres, así nos dijo Jesucristo:

"Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón" (Mateo 5,27-28.).
El compañero Porque25 tiene mucha razón.
Y el compañero Kimo también.

Muchas de las leyes sobre el matrimonio o sexo tienen que ver con el sentido de propiedad sobre la mujer que está presente en las sociedades patriarcales. Es decir, los mandamientos al respecto tienen un propósito de asegurar el funcionamiento de la sociedad en cuestión mitigando los problemas que el hombre mismo se crea al experimentar con divorcio, poligamia, herencias, etc.

Pero también es cierto que hay un principio de la "primacía del espíritu sobre la carne" en mucho del Evangelio.
Los apetitos de todo tipo deben sujetarse a la razón, no por un afán masoquista sino precisamente para darle sentido a nuestra existencia como seres pensantes.

¿Cómo es que logramos eso? Ahí entra un delicadísimo balance entre letra de la ley y espíritu de la ley.

Los invito a opinar en el thread que abrí "Sexo en la isla desierta" sobre el caso que propongo. Considero que podría ayudarnos a entender la cuestión.