¿Y tu con cuantas mujeres has estado? ¿Podrías decirlo aquí?
(2 Pedro 2:22) Les ha sucedido el dicho del proverbio verdadero: “El perro ha vuelto a su propio vómito, y la cerda bañada a revolcarse en el fango”.
Después que fue entregada la Ley a Moisés, los escribas dominados por los poderosos del pueblo, cambiaron la Ley de Dios. Y en aquella ley cambiada (LAS LEYES DEL VIEJO TESTAMENTO) se escribieron leyes de penas de muerte, de guerras y de esclavitud que Dios no había mandado, pero los escribas dejaron escrito que aquellas leyes de muerte y de esclavitud del viejo testamento eran mandamientos de Dios.
Dios había entregado a los hombres una Ley de vida y todos sus mandamientos eran misericordiosos..., pero los escribas antiguos después de Moisés y antes de Jesucristo, la convirtieron en una ley de muerte y muchos de sus mandamientos ya no guardaban la misericordia ni el perdón. Estas cosas que hacían los escribas con la Ley, las descubrieron los profetas, que así dejaron escrito:
"...mi pueblo no conoce el juicio de Yavé. ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Yavé está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas" (Jeremías 8:7-9).
"Así ha dicho Yavé el Señor: Esta es Jerusalén; la puse en medio de las naciones y de las tierras alrededor de ella. Y ella cambió mis decretos y mis ordenanzas en impiedad más que las naciones, y más que las tierras que están alrededor de ella; porque desecharon mis decretos y mis mandamientos, y no anduvieron en ellos". (Ezequiel 5:5-6)
"Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, cambiaron los mandamientos, quebrantaron el pacto sempiterno" (Isaías 24:5-6).
Y Jesucristo, recordando las palabras del profeta Isaías, también les dijo a los escribas y fariseos que estaban enseñando mandamientos de hombres:
"Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
Este pueblo de labios me honra;
Mas su corazón está lejos de mí.
Pues en vano me honran,
Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres". (Mateo 15,7-9
Jesucristo vio que los escribas enseñaban mandamientos de hombres y volvió a enseñar a los pueblos del mundo los verdaderos mandamientos de Dios. Y estos mandamientos son los que Jesucristo nos enseña en el Evangelio.






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