Maria Laura
La doctrina de la Trinidad.
Apenas habían pasado
trescientos años desde
que se había completado la Biblia,
cuando un escritor trinitario añadió
a 1 Juan 5:7 las palabras “en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno”.
Esta afirmación no aparecía en el texto original.
Según el biblista Bruce Metzger,
“desde el siglo sexto en adelante,
[estas palabras]
se encuentran con más
y más frecuencia en manuscritos
de la Versión Latina Antigua y de la Vulgata latina”.
Con todo, debe notarse que algunas traducciones de tiempo atrás han añadido al capítulo*5 las siguientes palabras al final del versículo*7 y el comienzo del versículo*8: “En el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra” (Versión Reina-Valera Revisada [1977]). Pero ese texto no se halla en ninguno de los manuscritos griegos antiguos, y es obvio que ha sido añadido para apoyar la doctrina de la Trinidad. La mayoría de las traducciones modernas —tanto católicas como protestantes— excluyen del cuerpo del texto esas palabras. (1*Juan 1:1,*2.)
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)