CUANDO Jesús dio su profecía acerca del fin de este sistema de cosas, declaró:Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre”.
(Marcos 13:32, BJ.)

Si Jesús hubiera sido el Hijo que fuera parte igual de una Deidad, habría sabido lo que el Padre sabe. Pero Jesús no lo sabía, porque no era igual a Dios.


De manera similar, en Hebreos 5:8 leemos que Jesús “aprendió la obediencia por las cosas que sufrió”.

¿Podemos imaginarnos que Dios tuviera que aprender algo? No; pero Jesús sí aprendió, porque no sabía todo lo que Dios sabía.

Y tuvo que aprender algo que Dios nunca tiene que aprender... la obediencia. Dios nunca tiene que obedecer a nadie.