Cita Iniciado por Renacido. Ver Mensaje
Nuevamente le reitero Hermano, de nada sirve que copie, y pegue citas que no dicen, que es el nacer de nuevo.

No es competencia del pegado de citas que no entienden.

Tiene la escuela de muchos, que se la pasan pegando citas sin sentido directo.

Los lectores no le entenderán jamás, que es el nacer de nuevo.


Por mi parte ya contesté que es el nacer de nuevo.



Conociendo la verdad. Eso es el nacer de nuevo, dejando sus creencias anteriores.
Cuando nacemos, no conocemos nada.

Ellos tenían sus creencias, pero Jesús les enseñó otras creencias que se anteponían a sus Leyes. Les enseñó al Padre,
y al Espíritu de Verdad. Ellos no los conocían.

Muchos escriben del nacer de nuevo, pero nadie les explica.

Jesús les habló del nacer de nuevo, para que se despojaran del Hombre viejo que eran, para nacer de nuevo en otro Hombre.

Jesús se acercó a los que no estaban arraigados en sus creencias doctrinales, buscó Gente flexible de mente, y corazón.

Tenía que enseñarles la verdad, para que buscaran al Espíritu que permanecería para siempre con Ellos. Al Espíritu de Verdad. Eran las primicias del Espíritu.

Muchísimos hablan, escriben, comentan, etc., que Jesús vino a enseñarnos al Padre. Pero nadie escribe,
que Jesús vino ha enseñarnos al Espíritu de verdad, ¿ Me equivoco ?. ¿ Alguien les ha enseñado ésto ?.

Jesús rogó al Padre para que enviara al otro Consolador. Pero hasta hoy muchísimos no lo conocen.

Y muchos se atreven a decir que conocen la verdad.

Juan 14:16Reina-Valera 1960 (RVR1960)

16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:

Este Espíritu se quedó para siempre, el otro no.



El nacer de nuevo no lo decide la persona, lo decide Dios que escoge a la persona y lo adopta como su hijo espiritual, con la perspectiva de ser co heredero con Cristo. El apóstol Pablo, que era miembro de ese grupo, escribió a sus compañeros: Ustedes recibieron un espíritu de adopción como hijos, espíritu por el cual clamamos: ‘¡Abba, Padre!’. El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios (Romanos 8:15, 16).

Gracias a que habían sido adoptados, esos cristianos se habían convertido en hijos de Dios y formaban parte de la familia de Dios
(1 Juan 3:1; 2 Corintios 6:18).