Pero el evangelio de Jesucristo nos enseña otra cosa, nos enseña a tener solo una esposa, y los cristianos obedecen el evangelio de Jesucristo. no las leyes judaizantes ¿SE ACUERDA?.
1 Tim. 3:2, 12: “El superintendente por lo tanto debe ser irreprensible, esposo de una sola mujer* Que los siervos ministeriales sean esposos de una sola mujer.” (A estos hombres no solo se les confió cierta responsabilidad, sino que ellos eran también ejemplos que otros de la congregación cristiana habían de imitar.)
1Cor. 7:2: “A causa de la ocurrencia común de la fornicación, que cada hombre tenga su propia esposa y que cada mujer tenga su propio esposo.” (Aquí no se hace ninguna concesión para que alguno de ellos tuviera varios cónyuges
Jehová no es el autor de la poligamia. Dio a Adán solamente una esposa. Más tarde, Lamec, descendiente de Caín, tomó para sí dos esposas (Gén. 4:19). Con el tiempo otros imitaron su ejemplo, y algunos tomaron como concubinas a esclavas. Dios toleró la práctica, y bajo la Ley de Moisés hasta estableció medidas para asegurar que se tratara debidamente a las mujeres que estuvieran en tal relación. Hizo esto hasta que se estableció la congregación cristiana, pero entonces requirió que Sus siervos volvieran a la norma que él mismo había instituido en Edén.
Cuando Jesucristo estuvo en la Tierra, reiteró esta norma; en respuesta a una pregunta sobre el divorcio y las segundas nupcias declaró: “¿No leyeron que el que los creó desde el principio los hizo macho y hembra y dijo: ‘Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre y se adherirá a su esposa, y los dos serán una sola carne’? De modo que ya no son dos, sino una sola carne”. Y añadió: “Cualquiera que se divorcie de su esposa, a no ser por motivo de fornicación, y se case con otra, comete adulterio” (Mateo 19:4-6, 9). De esto se desprende que el tener más de una esposa también constituye adulterio.





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