Y regresé a la maldición del cajón sin su ropa, a la perdición de los bares de copas, a las cenicientas de saldos y esquina...
Y regresé a la maldición del cajón sin su ropa, a la perdición de los bares de copas, a las cenicientas de saldos y esquina...
Y me dejaste en eso, me sacaste del proceso, me diste una trompada con tu brazo secular, y me dejaste llorando, con los mocos por el fango mientras te pedía otra oportunidad, soy un hombre que sufre...