Jesucristo mandó predicar el evangelio por todos los pueblos y así cumplimos como hicieron nuestros hermanos los Apóstoles y luego los discípulos de los Apóstoles, Y no las Biblias, que fueron impuestas en los concilios de Roma por los emperadores.

Y la Ley de Dios así nos dice:

"todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque ésta es la ley y los profetas". (Mateo 7:12)