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«El turista que visita la capital francesa y contempla la ADMIRABLE fachada de la catedral de Notre-Dame descubre 28 GRANDES estatuas que representan a los reyes de Israel y Judá; y, que se hallan colocadas encima de los tres majestuosos portales y formando una fila que va de un extremo a otro de la fachada. Si el mismo turista cruza los Pirineus y se acerca al monasterio escurialense puede hacer un descubrimiento semejante: el Patio de los Reyes, en la fachada que da entrada a la basílica, está coronado y presidido por seis COLOSALES estatuas de los principales reyes de Israel y de Judá, con David y Salomón en el centro. ¿Se trata de una casualidad o existe una justificación razonable de la presencia de los reyes del «pueblo elegido» en esos templos TAN emblemáticos de la Cristiandad que corresponden a países diferentes, en distintas épocas y en diversos reinados? Para poder obtener la respuesta a esta cuestión, es preciso tener en cuenta que la fachada de la catedral parisina se terminó hacia 1200 cuando reinaba en la France el séptimo Capet; y, que el monasterio escurialense se construyó íntegramente en el reinado de Felipe II, 'el Prudente', unos tres siglos y medio más tarde. Sin embargo, ambos monarcas, además del nombre, tenían algo más en común: se consideraban 'los líderes de la Cristiandad, el NUEVO pueblo elegido'; el Habsburg SIEMPRE lo creyó a pies juntillas, antes y después de la llamada 'batalla de Lepanto'; y, el Capet lo creyó, sobre todo, tras su victoria en Bouvines, en 1214 (...). Algún historiador bien documentado, como el maestro Jean Hani (1917-2012), ha manifestado ya {cfr. s/. «La Royauté sacrée» -Paris, Ed. 'Guy Trédaniel', 1984-} que los reyes de la France son descendientes del Rey David de Israel; y que, por ello, en las catedrales suele verse en su fachada la galería de los reyes con las estatuas de los monarcas de Israel y Judá (...). El hecho histórico mutó en mito cuando, al final del siglo XI, con la llamada 'Primera Cruzada', se intensificaron las PERSECUCIONES contra los judíos; y, la realeza europea estimó prudente DISIMULAR su ascendencia davídica (...). En la llamada 'Edad Media' referirse a ese asunto era MUY peligroso. Actualmente puede exponerse uno a determinadas críticas viscerales o sectarias, de aquí y de allá. En principio, resulta CHOCANTE que, como suele aceptarse generalmente, las grandes augustas dinastías europeas -excepto la dinastía Capet; que, tiene su origo en los carolingios y, por ende, en los merovingios- remonten sus orígenes solamente hasta los siglos X y XI; éste es el caso de los Habsburg, de los Hohenzollern, de los Plantagenet, de los Holstein, de los Savoia... Parece como si esas grandes estirpes hubiesen nacido en los siglos X y XI por generación espontánea; y, careciesen por ello de antepasados y raíces (...). La REALIDAD de los hechos es que existe una historia oculta de la realeza europea; que, ésta ha preferido disimular y esconder (...) haciendo que sus orígenes sean desconocidos o misteriosos (...). Parece conveniente tener en cuenta que, como Peter Berling ha explicado en las notas históricas de una obra suya {ergo: «Le sang des rois» -Paris, Ed. 'J. C. Latt.', 1997-; cfr. págs. 871/2}, por «sangre real» debe entenderse la que corresponde a los DESCENDIENTES del Rey David de Israel que se refugiaron en el sur de la France y allí formaron la célula germinal de la noblesse europea (...). El análisis (...) de la familia davídico-carolingia, de la que proceden los reyes europeos, tiene en cuenta la conclusión a que llega, en un libro documentadísimo y fidedigno {ergo: «A Jews Princedom in Feudal France (768-900)» -Columbia University Press, 1972-}, el maestro Arthur J. Zuckerman; y, en el que este eximio historiador nos dice (cfr. págs. 100/1) «que el rey Pépin III y sus hijos establecieron un dominio en el sur de la France como un principado JUDÍO en 768; su leader, que era llamado también 'nasi', fué 'Makhir'-Teodoric, anterior exilarca de los judíos bagdadís y erudito príncipe y Jefe de la Casa Real de David». Para confirmar esta conclusión, el maestro Arthur J. Zuckerman reproduce una parte del contenido del Addendum a ShK {o, Apéndice al 'Libro de la Orden de la Tradición' -'Sefer Seder ha Kabbaabah'-, del que es autor 'Abraham ibu Dandi' [se encuentra solamente en el Manuscrito número 2237 de Adler; que, está ahora en el Seminario Teológico Judío de América -su fotocopia puede verse reproducida en los addenta del citado libro del maestro Arthur J. Zuckerman; págs. 384 a 386-]}; que, literalmente, dice así: «entonces, el rey Charles (se refiere a quien en castellano se conoce como «Carlomagno») envió una petición al soberano babilónico (se refiere al califa bagdadí) para que le remitiese uno de sus judíos DESCENDIENTE de la Casa Real de David; él la acogió y le envió uno de allí, un sabio magnate, de nombre 'Rabbí Makhir'; y, el rey Charles lo estableció en la capital narbonense y lo instaló allí, donde le dió grandes posesiones cuando las capturó a los moros; y, 'Rabbí Makhir' tomó como nueva esposa a la princesa Aude, hija del gran Charles 'Martel'; y, el rey le hizo noble; este 'nasi' (o, príncipe) se convirtió en el caudillo de la Septimania; y, él y sus descendientes emparentaron con el rey y con TODOS sus descendientes». Abunda el profesor de la Universidad de Haifa Aryeh Grabois, específicamente cuando se refiere a una crónica hebraica anónima redactada en Narbonne hacia 1161; pues, en la nota 5 de la página 50 de s/. art. titulado «La dynastie des rois juifs de Narbonne» {que, se encuentra en las páginas 49 a 54 del segundo tomo -«Narbonne au Moyen Age»- de la obra en tres volúmenes denominada «Narbonne: Archéology et Histoire» -XLV Congreso de la Fédération Historique du Languedoc méditerranéen et du Roussillon, Montpellier, 1973-} dice que (...) «el Addendum a ShK, copiado en el siglo XIV en tierras provenzales por 'Jacob ben Makhir', denominado «Comprat Davin de Vives», fué publicado, con el fragmento en cuestión, por Ad. Neubauer, en el vol. I de «Medieval Jewish Chronicles» -Oxford, ED, 1885-; el apéndice comprende las páginas 82 a 84». Además, continúa diciéndonos el eximio profesor, «esta traditio hebraica está confirmada por un texto, compuesto hacia la misma época, redactado en la abadía de Lagrasse y conocido con en nombre de la crónica de «Pseudo-Philomena», según el cual «Carlomagno, confirmando al 'nasi', el DESCENDIENTE de David, su título real repartió Narbonne entre el obispo Aymerich y los judíos»». La principal responsabilidad del 'nasi' y de la judería de Septimania-Toulouse era la de ser guardianes de la frontera pirenaica y de la costa mediterránea contra los ataques de los moros. La protección y expansión de la frontera sur tenía una importancia SUPREMA para el imperio franco. Además, los David-Autun-Toulouse fueron MUY útiles a sus parientes carolingios en las misiones diplomáticas a Oriente. Parece ser que 'Isaac'-Guillaume de David-Toulouse, hijo del 'nasi' y la princesa Aude, fué el embajador que mandó Carlomagno al califa bagdadí en 797 (...). En fin, los carolingios, al unirse matrimonialmente con la Casa de David, crearon una familia davídico-carolingia que asumió la LEGITIMIDAD para gobernar a las naciones que Dios había concedido a David y a sus descendientes. De esta forma, los sucesores del rey Pépin III tenían PLENA potestad de gobierno por derecho DIVINO...» {intro de «El origen judío de las monarquías europeas (el mayor secreto de la Historia)» -Villa y Corte, Edit. EDAF, 2000- de don Joaquín Javaloys García (né García González)}
Siempre, en cualquier caso, a su disposición, damas y caballeros.
Jaume de Ponts i Mateu
Última edición por Jaume de Ponts i Mateu; 14-mar.-2017 a las 15:37
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